«Lazos que tejen un puente de vida»
Hace más de 20 años pisé Ucrania por primera vez. El recuerdo de aquel día sigue vivo en mi corazón.
Campos dorados de trigo que se extendían sobre una tierra negra y fértil, un cielo azul y despejado y, sobre todo, las sonrisas de quienes me recibieron con tanto cariño…
Esas experiencias nos unieron y nos permitieron construir una profunda confianza mutua.
A través del intercambio cultural, hemos forjado lazos de afecto con Ucrania.
Pero hoy la guerra ha destrozado aquella vida en paz, y las personas que un día nos acogieron están en peligro.
«Las ambulancias y los torniquetes que han llegado de Japón están salvando muchas vidas», nos cuentan desde Ucrania. Estos testimonios muestran que nuestra ayuda va más allá de los suministros: lleva esperanza y transmite un mensaje de cercanía: «No están solos».
Gracias a más de 20 años de confianza y amistad, nuestra ayuda se ha convertido en un sólido puente de vida. Con gratitud por el pasado y responsabilidad ante el futuro, seguiremos caminando junto al pueblo ucraniano.
Te pedimos de corazón tu apoyo.
Creo que, al sumar la buena voluntad de cada persona, podemos encender una gran luz de esperanza que ilumine el futuro de Ucrania y construir un puente firme hacia él.